Aunque no hay soluciones únicas, si hay caminos y mejores, siempre adaptados a la naturaleza del ser viviente. Indagar en el propio vivir y en el sentido que se da a la propia vida termina resultando imprescindible para no acabar perdido y desconcertado
Y que en ese camino que se abre al futuro podamos disfrutar de la vida en paz y colaboración, alejándonos de los caminos de la confrontación o la competitividad, que tanto daño nos hacen.
Siempre es la hora de vivir en paz, del buen hermanamiento, aunque parezca que nunca llega… aunque nos invada la desazón al comprobar que aún está lejos…
Que la paz sea con todos…
Emilio Muñoz Pensar y sentir
VOCES 8 - May You Walk Gently (Blake Morgan)
(por VOCES8)
En esta época de mi vida en la que me voy acercando lentamente al momento de marcharme siento aproximarme más y más a los niños, como si mi vida les perteneciera especialmente a ellos. Supongo que mi cáncer, que hasta el día de hoy me ha respetado, pero que me puede traicionar en cualquier momento, tiene mucho que ver en ello.
Y mucho que ver tienen los caminos recorridos, las experiencias vividas, las intensas emociones sentidas, la íntima y discreta pasión con la que he vivido mucho aspectos de mi vida, entre ellos, y sobre todo, el amor.
Cada día me emociona más ver a los niños. Su mundo es mi mundo. Son lo que yo, en lo más profundo de mí ser, siento que soy. Soy uno más, y lo soy cada día más.
Por eso, cuando llegue mi hora, quisiera estar rodeado de niños que jueguen sin advertir mi presencia. Y quisiera sentir la hierba bajo mis pies, rodeado de árboles, bajo un cielo azul lleno de sol y algunas nubes.
Sentado, olvidado del mundo, cuajado de inocencia, observando feliz la vida a mí alrededor… dejando que al cálido abrigo de mis manos se asiente la buena tierra y florezca la ternura de las margaritas.
Es para mí época de descubrimientos, de despertares, de novedades, de encuentros. Y siendo así, adivino la vida como un juego de muchos colores diferentes, no siempre g rato…
Se me hace más y más evidente que no necesito ser feliz, que ni siquiera ésta es la clave de mi vida, ni su búsqueda me permite conseguirla. Ni es fundamental lo que me sucede o lo que se piensa de mí. Me es suficiente con dejarme llevar y fluir. Vivir desde mí mismo y compartir… la calidez del abrazo amigo, la charla que desnuda el alma, la humilde belleza de la naturaleza, también del humano ser.
No necesito ser feliz para vivir, me basta con ser yo… yo mismo, el auténtico yo, siempre curioso y creador. Y tener alguien con quien compartir la vida, desde el alma misma… el humano sentir.
Allí, sin buscarlo, me espera esa humilde dicha que podría llamar felicidad. Allá, muy cerca…
Recientemente, Voces8 ha sacado una nueva interpretación del “Oh salutaris hostia” (originalmente aparecido en 2009) del compositor letón Ēriks Ešenvalds, con la mejor calidad sonora que he podido escuchar hasta el momento.
Desde la primera vez que escuché esta música, interpretada por el Coro del Trinity College de Cambridge (con unas voces que rozan la perfección), quedé totalmente extasiado por su belleza. Más allá del texto cantado, que pertenece a un himno religioso escrito por Santo Tomás de Aquino, la significación que yo le doy a esta música va mucho más allá, pues se convirtió para mí, sin darme cuenta, en uno de mis más bellos símbolos.
Me refiero al amor del alma propia a la que se reconoce como el alma ajena más bella y deslumbrante, aquella que está destinada a ser amor eterno y unión perfecta para uno mismo. Amor mundano, no divino, sí. Pero amor que, al ser sentido y vivido en tan alta intensidad, se eleva por encima de nuestra persona y de lo meramente humano.
Aquí lo he adornado con alguno de los poemas del escritor de la Generación del 27 (en el siglo pasado y en España), Pedro Salinas (1891 - 1951) que vivió uno de los amores más intensos y bellos que yo he visto trasladados a la poesía:
“A ti debértelo todo
querría yo.
¡Qué hermoso el mundo, qué entero
si todo, besos y luces,
y gozo,
viniese sólo de ti”
Con el paso de los años he podido comprobar como la vida es camino de preparación para el deslumbramiento. Esta es la razón por la que no tengo prisa, por la que me siento en paz, por la que me entrego a la vida en humilde y serena contemplación y espera, que nada tiene de pasiva. Y es que solo se puede gozar intensamente de la belleza desde la contemplación atemporal. Serenidad y contemplación siempre activas, sin urgencias.
Hay seres cuyas almas existen para estar estrechamente enlazadas, incluso completamente fundidas. Nada puede separarles una vez que se han reconocido. Es lo que yo definí (y creo haberlo leído en algún sitio también) como “un alma y dos corazones”
Voces8 - O Salutaris Hostia (Ēriks Ešenvalds)
(por VOCES8)
OH SALUTARIS HOSTIA
Ēriks Ešenvalds (Letonia, 1977 - …)
VOCES8
Oh salutaris Hostia, quae coeli pandis Ostium,
bella premunt hostilia*. Da robur fer auxilium.
Uni trinoque Domino. Sit sempiterna Gloria,
qui vitam sine termino nobis donet in patria. Amen.
¡Oh, Hostia saludable! Tú que abres las puertas del cielo,
préstanos tu fortaleza y tu auxilio cuando los enemigos estrechen el cerco.
Para Ti, Señor, uno y trinidad, sea siempre la gloria eterna,
que nos conceda una vida sin fin en el Paraíso. Amén
Me pregunto
si acaso el amor y la vida
recorren caminos paralelos;
inciertos caminos
que solo desde la desnudez
pueden ser reconocidos…
Senderos que únicamente
desde la más auténtica
de las humildades
me permiten ver
mi auténtico destino.
Sin saber por qué
me digo que solo así
mis ojos serán capaces de ver
el verdadero paisaje
de mi vida… de mi amor…
¿Qué esencia me define…?
¿Qué voluntad me mueve…?
¿Qué brazos se abrirán
para que encuentre en ellos
el amor y la paz?
Me desnudo, vida mía…
Me entrego a ti sin condiciones.
Tómame y moldea
con mis risas y mis lágrimas
el trazado incierto de mi travesía
por este extraño mundo…
Ábrete a mí, bella rosa,
dame tu amor
y yo te daré mi canto:
la esencia de mi sangre
y la profundidad de mi voz.
Llegará el día
en el que yo sea ceniza,
y mi alma se alegrará
porque es inmortal
y será liberada del cuerpo.
Pero mi corazón llora,
pues lo que aquí soy,
lleno de dudas y certezas,
salpicado mi tiempo
tanto de alegrías
como de tristezas,
jamás lo volveré a ser.
Nunca volveré a ser
el que ahora soy,
y nunca más hallarás
al que hoy encuentras.
Una puerta se abrirá,
mientras otra se cierre.
El olvido no existirá,
como no subsistirá el recuerdo.
No podre añorar
lo que hoy ya extraño.
Más consistirá
en una serena despedida,
a la que seguirá
un luminoso despertar…