lunes, 13 de julio de 2026

¿CÓMO DAR VIDA A LA ILUSIÓN? (O DAR ILUSIÓN A LA VIDA…)


“Vive con más ligereza.
Brilla con más intensidad.
Aspira un poco más alto.
Sé más sabio.

Pero sigo aprendiendo,
aprendiendo a soltar.
No eres tu ego.
No eres tu sombra”

En la canción “Limbo”
Marie Hsiao [Mree] (USA, 1993 - …)


Foto de Cemrecan Yurtman en Unsplash
Lo malo de llegar a ciertas edades es que ya nos conocemos todo, y no hay lugar para la sorpresa. Y no es que conozcamos todo, todo… Conocemos todos lo referente a lo que nos gusta, porque lo demás lo ignoramos por la sencilla razón de que nos resulta indiferente.

Entonces, ¿cómo es posible dar vida a la ilusión, cuando es la ilusión lo que nos hace acelerar el paso y la respiración? La ilusión, junto al amor, es la chispa de la vida, aquello que nos emociona y nos hace sentir radiantemente vivos y llenos de energía.

Tal vez, llegados a ciertas edades, como decía, la ilusión solo es posible con el olvido. ¡Olvidar! Olvidar todo lo aprendido; olvidar que hemos vivido y volver a empezar, una y otra vez como si acabáramos de nacer. No insistir mucho en recordar y, como los niños, mirar al frente con el deseo de hacer del día que comienza una jornada llena de experiencias fantásticas (aunque solo sea con la imaginación). Un nuevo día como si fuera una nueva vida.

¿Y cómo olvidar? Es que no se trata de olvidar realmente, sino de mirar al frente al futuro, desnudarnos de nosotros mismos y volvernos a vestir como realmente deseamos viajar por un mundo que no nos va a regalar nada, que solo podemos conquistar. A ser posible con amabilidad y sonrisas, que ya demasiada ingratitud y agitación se crea en este paraíso que algunos se empeñan en mandarlo a hacer puñetas.

Foto de Francisco Andreotti en Unsplash
¿Y qué hacemos con la herencia del pasado? Porque no podemos tirar a la basura lo que somos, lo que fuimos, a los que son compañeros de vida. ¡Un buen reseteo! Mirar todo con nuevos ojos, como si acabáramos de nacer. Inventarnos la vida sabiendo que hemos nacido con determinadas condiciones y responsabilidades (también dones y regalos) que no podemos obviar. ¡Ser olímpicos! Y pensar que lo mejor siempre es posible y está por llegar.

¿Y qué hacemos con las desgracias y las derrotas del pasado? Intento recordar, pero por mucho que lo intento, no sé de qué se trata. Yo desayuno cada día una buena rebanada de inocencia, untada con una buena capa de ternura e impaciencia por descubrir las sorpresas que traerá la jornada. Nada puede salir mal, y si algo no saliera bien, patada adelante y a seguir soñando la belleza que se me haya podido negar. Nada puede salir demasiado mal…

Tal vez la gran verdad de la vida consiste en reconocer que solo somos niños que crecimos y olvidamos que lo somos, y siempre seremos. Niños amantes, alegres e ilusionados…

Renacer… Renacimiento…


Emilio Muñoz
Pensar y sentir

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(original autentificado)



MARION - Paradise
(por MARION music)



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