sábado, 2 de marzo de 2024

EL AMOR, CUANDO ES AMOR, ES UN MISTERIO…


“Si apenas te conozco
¿Por qué te quiero tanto?
¿por qué mis, ojos ávidos
te buscan sin cesar?
¿por qué en el alma siento,
tan tétrico quebranto!
cuando tu rostro de ángel
no puedo contemplar?

¿Por qué sueño contigo
y en, ti, tan sólo pienso?
¿por qué tan dulce nombre
me llena de emoción?
¿por qué se abrasa mi alma
en este amor inmenso,
si apenas te conozco,
mujer de bendición?

No estás ante mis ojos
y por doquier te miro;
conmigo, va tu sombra
por dondequier que voy.
Escucho tu pisada,
recojo tu suspiro,
y velas a mi lado,
cuando, dormido estoy”

Manuel María Flores (1840 – 1885). México
De “Mi ángel”


Foto de Nathan Dumlao en Unsplash
El amor es un misterio… Título del video que acompaña a esta entrada. Se trata de un título bellísimo. Tiene algo mágico pasar los ojos por las palabras que componen esta frase… Algo que endulza la mirada, que emociona, que hace soñar, que llama a su encuentro… porque, efectivamente, cuando lo que describimos es realmente amor, es un misterio total.

Muchas veces llamamos amor a lo que es simple afecto, simpatía, complicidad, empatía... incluso necesidad de estar acompañados, puro interés o simple deseo de disfrutar del sexo. En estos casos, una persona puede explicar por qué "ama" a otra persona. Y si bien reconozco que puede haber cariño, yo no llamo a esto amor. Entre otras cosas porque el auténtico amor surge de lo más profundo de nuestra alma, y no puede ser explicado. Lo repito con total rotundidad: ¡no puede ser explicado!

De hecho, cuando el amor es verdadero, ciertamente nos posee, nos arrastra, toma el control de nuestros actos hasta unos límites que pueden llegar a ser dañinos para nosotros mismos. El genuino amor lo reconocemos, justamente, porque nos convertimos en su servidor de la persona amada, y porque nos abrazamos a una pasión que convierte la experiencia de vivirlo en puro éxtasis.

En estos casos, efectivamente, el amor es un misterio. No sabemos por qué, solo necesitamos vivirlo sin complejos, sin prejuicios, sin límites, en una entrega total.

De alguna manera, amar así se asemeja más a como aman los niños (y, por supuesto, los adolescentes). Y eso, para un adulto es un riesgo, soy consciente de ello. Puede ser una locura o terminar en una locura.

Pero, personalmente, si en algún momento de mi vida me he sentido ardientemente vivo y plenamente feliz ―si alguna vez he estado a punto de perder la razón―, ha sido, precisamente, amando con inexplicable y misteriosa pasión.


“¿No sabes tú, no sabes,
mujer, que te amo tanto
cuanto, sobre la tierra
el hombre puede amar?
¿Que diera mi existencia
por enjugar tu llanto,
que diera... hasta mi alma,
tus plantas por besar?

Y si tuviera un mundo,
un mundo te daría;
y si tuviera un cielo,
lo diera yo también,
porque me amaras tanto,
mitad del alma mía,
que alguna vez sintiera
tus labios en mi sien...

(…)

Sé, niña, del poeta
la inspiración bendita,
la virgen de mis sueños,
la fe del corazón;
sé mi ángel, sé mi estrella,
la luz que necesita
mi espíritu sediento
de amor y de ilusión”

Manuel María Flores (1840 – 1885). México
De “Mi ángel”


Emilio Muñoz
Pensar y sentir

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
(original autentificado)



Ludovico Einaudi - Love Is A Mystery
(por Natalie Samaniego)